LA ARROGANCIA DEL PATRÓN
José Manuel
Gómez Porchini / México debe salir adelante
jmgomezporchini@gmail.com/
http://mexicodebesaliradelante.blogspot.com
Quienes nos hemos dedicado al litigio laboral, conocemos la opinión
que muchos patrones tienen de los juicios obreros: dales dinero y se arreglan.
O la más fácil: a ti, abogado, te doy lo que sea pero ni un cinco para el
trabajador. Y piensan que así van a quedar satisfechos y arreglados los
asuntos.
Lamentablemente, si bien es cierto que en las juntas, tanto en las
federales como en las diversas locales, los trámites son lentos y hasta podría
decirse tortuosos, también es cierto que quien logra acreditar su dicho obtiene
el triunfo y para ello, no se requiere ser muy sabio. Dedicado, sí.
Y ése es el punto a comentar. He tenido oportunidad de ver y conocer
de litigios que se pierden, en contra del patrón, porque piensan que el obrero
no les va a hacer nunca nada, que como son funcionarios públicos, o
representantes de partidos políticos, o comerciantes adinerados o artistas
famosos, nadie va a dictar en su contra un auto de ejecución. Y la verdad es
que sí existen esos autos y sí les embargan carros, casas, cuentas bancarias y
toda suerte de propiedades.
Reciben la notificación inicial de la demanda y tan fácil como no
acudir. ¿Ves? ¡No fui y no me pasó nada! Claro, lo que no sabe es que apenas va
empezando el proceso y faltan pasos, pero van a llegar y algún día se dictará
el auto de ejecución y entonces andarán buscando quién les arregle, claro, con
unos cuantos pesos, el mayúsculo problema en que están inmersos.
Es cuando el patrón, desesperado, busca a un abogado que haga milagros
o un nivel más allá. Dicen: ¿Cuánto me cuesta que me quite el problema de
encima? Y uno revisa el expediente, no lo que le cuentan y el diagnóstico es:
Hay laudo firme, con orden de ejecución en su contra por cien mil pesos. Yo le
sugiero que busque al trabajador y negocie con él. ¿Usted cree que con diez mil
pesos tenga el trabajador? Es la pregunta del patrón. Mi respuesta: Vaya usted
a tratar con él.
Claro, el trabajador ya está asesorado, ya siguió un juicio, tiene dos
o tres años de estar peleando por lo que es de él legalmente y por supuesto que
no va a acceder.
Promueva un amparo, dicen. Perfecto. Le va a costar tanto y sin
embargo, el asunto va a seguir igual. Hay que pagar. Puedo ganar tiempo para
usted, pero al final, va a pagar.
Después de dos o tres amparos, cuando ya le van a ejecutar, nos
pregunta el cliente: ¿Y por qué tengo que pagar?
Porque no tuvo asesoría jurídica preventiva, es decir, antes de tener
el problema con el trabajador, pero es parte de la cultura de los mexicanos. Lo
jurídico es para cuando el asunto ya se perdió, no para prevenir los litigios.
Y así siguen los patrones, arrogantes, sabiendo que con dinero
arreglan todo; pero, a veces, el dinero no es suficiente cuando la empresa
trató a todos mal.
Lo ideal sería que buscaran el consejo jurídico antes de que las cosas
vayan mal. Ése es el ideal, el deber ser. México es distinto, pero está
cambiando. A eso habremos de apostarle.
Me gustaría conocer su opinión.
Vale la pena.

No hay comentarios:
Publicar un comentario